Vinagres de Yema, una Bodega Portuense

    



El Vinagre de Yema es el de mejor calidad. Hace 15 años, el conocido bodeguero Fernando T. de Terry volvió al mundo de la vinateríaión de alguien que nunca se había apartado de ese mercado y se propuso crear, a partir de una importante existencia de antiguas soleras y añadas de vinagre, la industria que hoy está en esta posición tan ventajosa en el mercado de los productos de gourmet.

Vinagre de Yema es una empresa portuense dedicada en exclusiva a la elaboración, crianza y embotellado de unos vinagres únicos que están conquistando los mercados europeos, y que ya llegan a los cinco continentes. De tal calidad son sus productos que muchas sociedades de prestigio encargan a la firma portuense sus vinagres, como acompañamiento imprescindibles a los aceites e incluso como marca blanca que sabe de lo óptimo de los vinagres que aquí se elaboran, en botas de roble que antes contenían vinos envejecidos por el sistema de Criaderas y Soleras. En la actualidad, en las bodegas de la calle Albareda, se están embotellando hasta 16 clases distintas de vinagre, y la firma sigue en expansión ampliando instalaciones y mercados.

La materia prima de sus vinagres son los apreciados Vinos de Jerez, principalmente Fino y Oloroso de la uva "Palomino" y para algunas especialidades "Pedro Ximénez". Inmediatamente después de la recogida de la uva y durante el prensado se califican los VINOS DE YEMA, que se obtienen del primer prensado más suave y que son el origen del nombre de esta bodega, que convierte los vinos de yema en VINAGRES DE YEMA.

Es la cálida zona de Jerez, en el sur de España que nos brinda la climatología necesaria para la elaboración y el envejecimiento de nuestros vinagres. El calor y las brisas del Atlántico favorecen tanto el vino como el vinagre. Lo que antes era un "accidente" en el proceso de maduración del vino, ahora es una conversión provocada y técnicamente controlada.

La acetificación con oxidaciones en depósitos de acero inoxidable y su lenta terminación en las botas de roble garantizan su gran calidad.

El sistema de Criaderas y Soleras le añade en lo sucesivo su inigualable aroma, su color de oro oscuro a caoba que nos refleja el cuerpo sedoso que posee: Forma una parte muy importante en el envejecimiento de estos vinagres y consiste en una controlada mezcla continua de vinagres similares pero de diferente edad.
 

El vinagre más antiguo se almacena en la solera de la cual se saca para el tratamiento final y la filtración con el fin de embotellar. La cantidad sacada a la Solera se rellena de las Criaderas que siguen a la Solera, es decir de la 1ª va a la solera, de la 2ª a la primera, de la 3ª a la segunda, etc. Depende de la calidad y la vejez deseada cuántas criaderas se van estableciendo. De este modo se consigue una calidad homogénea durante muchos años.

Otro factor importante es la utilización de botas envinadas previamente con VINO DE JEREZ. La madera de roble absorbe el sabor y los componentes del vino que luego los pasa a los vinagres que se benefician de su aroma y su color.